La salud de los pies en la infancia es uno de esos aspectos que solemos pasar por alto, a pesar de que cumple un papel fundamental en el desarrollo motor, el equilibrio y la postura general del niño. Muchas familias desconocen cuándo es necesario acudir a un podólogo infantil o qué señales pueden indicar que algo no va bien en la pisada o la marcha del pequeño.
Detectar a tiempo cualquier alteración en los pies puede evitar futuras complicaciones musculoesqueléticas, mejorar la calidad de vida del niño y prevenir patologías crónicas en la edad adulta.
Además, en edades tempranas los tratamientos son menos invasivos y más eficaces. Por eso, la prevención y el seguimiento con un especialista en podología pediátrica se vuelve clave en los primeros años de vida.
El papel del podólogo infantil en el desarrollo del niño
Durante los primeros años de vida, los pies del niño están en pleno desarrollo: los huesos aún no se han formado completamente, la musculatura está en evolución y la forma de caminar cambia rápidamente. Es en esta etapa cuando más atención necesitan, ya que cualquier alteración puede influir en su crecimiento, postura o forma de moverse.
Aunque muchas familias piensan que ciertas cosas “se corregirán solas con el tiempo”, lo cierto es que no todos los problemas desaparecen por sí solos. Algunos incluso pueden empeorar si no se detectan y tratan a tiempo.
Por eso, contar con el seguimiento de un podólogo especializado en niños permite identificar a tiempo cualquier alteración en la pisada o el desarrollo del pie, y aplicar soluciones sencillas antes de que deriven en molestias mayores en rodillas, caderas o espalda.
En nuestra experiencia como especialistas en podología infantil en Zaragoza, hemos visto cómo una intervención temprana puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de muchos pequeños.
¿A qué edad se recomienda acudir por primera vez al podólogo infantil?
No existe una edad exacta, pero recomendamos una primera valoración entre los 3 y 4 años, momento en el que el desarrollo del sistema músculo-esquelético empieza a estabilizarse y se puede observar con más claridad la forma de caminar.
Como podólogos infantiles, aconsejamos no esperar a que haya dolor o molestias visibles. Si antes de esa edad detectas algún signo de alerta (como caminar de puntillas, caídas frecuentes o un patrón de marcha inestable), es recomendable acudir incluso desde los 12 meses.
Señales de alerta: ¿cuándo llevar a tu hijo al podólogo?
Muchos padres nos preguntan cuándo es el momento adecuado para acudir al podólogo infantil. Es muy común pensar que los pies “ya se corregirán solos”, pero lo cierto es que hay señales muy claras que nos indican que algo no va del todo bien y que merece la pena consultar con un especialista.
A continuación, te contamos algunas de las situaciones más frecuentes que vemos en consulta y que pueden ser motivo de revisión podológica en la infancia:
1. Tu hijo camina de puntillas de forma habitual
Es muy común que los niños pequeños caminen de puntillas mientras exploran y juegan. Sin embargo, si observas que tu hijo mantiene ese patrón de marcha de forma constante más allá de los 2 años, conviene realizar una revisión con un podólogo infantil.
Caminar de puntillas de forma persistente puede estar asociado a:
- Acortamiento del tendón de Aquiles
- Hipertonía muscular
- Trastornos neurológicos leves que pasan desapercibidos
No siempre será algo grave, pero cuanto antes se valore, más sencillo será intervenir con ejercicios, estiramientos o incluso plantillas personalizadas si es necesario.
2. Se cae mucho o tropieza con frecuencia al caminar
Las caídas ocasionales forman parte del aprendizaje. Pero si el niño se cae más de lo habitual, tropieza incluso caminando despacio o pierde el equilibrio al correr, puede haber detrás un problema en la estructura del pie o la marcha.
En consulta, este síntoma suele estar relacionado con:
- Mala alineación del pie (como valgo o pronador)
- Alteraciones en la pisada
- Debilidad muscular o inestabilidad
En estos casos, el estudio biomecánico de la pisada infantil nos permite detectar exactamente dónde está el problema y aplicar un tratamiento precoz. Evitar estas caídas reduce el riesgo de lesiones y mejora su confianza al moverse.
3. Tiene los pies planos a partir de los 5 años
El pie plano infanti es completamente normal hasta aproximadamente los 4 o 5 años, ya que el arco plantar aún no está formado del todo. Pero si pasada esa edad sigue sin aparecer el arco, o notas que los tobillos del niño se hunden hacia dentro (pie valgo), puede que necesite seguimiento podológico.
Un pie plano no tratado puede provocar:
- Dolor en pies, rodillas o zona lumbar
- Compensaciones posturales
- Menor rendimiento en la actividad física
- Mayor fatiga al caminar o correr
La buena noticia es que en la infancia el tratamiento es mucho más eficaz y menos invasivo, gracias a la plasticidad del sistema musculoesquelético. En muchos casos se resuelve con plantillas personalizadas, ejercicios y control periódico del desarrollo.
4. Camina con los pies hacia dentro o hacia fuera
Otro motivo de consulta frecuente es la marcha con rotación interna (pies hacia dentro) o externa (pies hacia fuera). Los padres suelen notar que su hijo camina «metiendo los pies» o con una postura «rara» al andar.
Esto puede deberse a:
- Rotación femoral o tibial
- Mala alineación de la cadera o la rodilla
- Alteraciones posturales asociadas
Un podólogo pediátrico especializado en biomecánica puede evaluar si esta forma de andar es parte de una etapa del desarrollo que se corregirá sola, o si es necesario intervenir.
Si no se trata, con el tiempo puede influir en la forma de apoyar los pies, la estabilidad, e incluso en la forma de correr o practicar deporte
5. Se queja de dolor en pies, piernas o rodillas
Una de las máximas en podología infantil es clara: el dolor no es normal en la infancia. Un niño sano no debería tener molestias en reposo ni durante el juego o el deporte.
Si tu hijo dice que le duele:
- La planta del pie
- Los talones (sobre todo por la mañana o después de correr)
- Las rodillas o las piernas sin causa aparente
Es importante consultar cuanto antes. En ocasiones, el dolor puede estar relacionado con sobrecargas musculares, pies mal alineados o incluso con el inicio de una fascitis plantar infantil o una enfermedad de Sever (más común en niños deportistas).
6. Tiene uñas encarnadas, gruesas o deformadas
Las uñas encarnadas en niños pueden aparecer por una mala forma de cortarlas, uso de calzado inadecuado o predisposición genética. Aunque a veces se resuelven en casa, si el problema se repite, es esencial acudir al podólogo.
En nuestra clínica tratamos las uñas encarnadas sin dolor, con técnicas adaptadas a los más pequeños, evitando infecciones, traumas o que el niño desarrolle miedo al tratamiento.
Además, revisamos el calzado y enseñamos a la familia cómo cortar correctamente las uñas para evitar que vuelva a ocurrir.
También pueden consultarnos si las uñas:
- Tienen un aspecto anormal
- Están muy engrosadas
- Se rompen con facilidad
Podría haber una infección por hongos (onicomicosis), que debe diagnosticarse correctamente y tratarse con técnicas seguras para la edad del niño.
7. Tu hijo camina con desequilibro o raro
A veces, lo que más preocupa a los padres es una sensación general de que el niño camina de forma extraña. No se cae, no tiene dolor… pero algo en su forma de andar parece fuera de lo normal: arrastra los pies, gira un tobillo, va descompensado…
Este tipo de marcha puede ser señal de:
- Desequilibrios musculares
- Disimetrías (una pierna ligeramente más larga que la otra)
- Alteraciones posturales
- Falta de estabilidad o apoyo incorrecto
El estudio biomecánico de la marcha infantil nos permite analizar con precisión cómo apoya el pie en cada fase del paso, detectar compensaciones, y establecer un tratamiento adaptado a su edad y etapa de desarrollo.
Estudio biomecánico infantil y uso de plantillas personalizadas para niños
Una de las herramientas más valiosas en la consulta de podología es el estudio biomecánico de la pisada infantil. A través de pruebas clínicas y plataformas informatizadas, analizamos aspectos clave como:
- La forma de apoyar los pies
- El tipo de marcha
- La distribución del peso corporal
- Posibles compensaciones posturales
Gracias a este análisis, el podólogo puede detectar alteraciones que no siempre son visibles a simple vista y diseñar un tratamiento personalizado, que puede incluir ejercicios, recomendaciones sobre calzado, derivación a otros especialistas o plantillas infantiles a medida si fuera necesario.
En nuestra clínica realizamos estudios biomecánicos adaptados a la edad del niño, con materiales y técnicas pensadas para que se sienta cómodo y seguro en todo momento.
Más de 30 años cuidando de su pisada
Ahora bien, no todos los niños que acuden a consulta necesitan plantillas. Este tipo de tratamiento solo debe indicarse cuando realmente es necesario, y siempre tras una valoración biomecánica completa.
Las plantillas personalizadas en niños son uno de los recursos más eficaces para corregir problemas de pisada, pero si están mal diseñadas o no son adecuadas para su caso, pueden provocar el efecto contrario.
En muchos casos, el tratamiento se completa con:
- Ejercicios de fortalecimiento
- Estiramientos musculares
- Consejos sobre el uso de calzado adecuado para cada etapa
Como especialistas en podología infantil, trabajamos siempre desde un enfoque preventivo y respetuoso con el desarrollo natural del pie.
Por qué acudir al podólogo infantil puede evitar problemas mayores
Muchos de los problemas que tratamos en la edad adulta tienen su origen en la infancia. Alteraciones en la pisada, desequilibrios en la marcha o una mala alineación del pie no siempre se manifiestan con dolor al principio, pero sí van dejando huella con el tiempo.
Acudir a un podólogo infantil ante los primeros signos o incluso de forma preventiva permite detectar a tiempo lo que a simple vista puede pasar desapercibido. Y lo mejor: cuando el pie aún está en desarrollo, los tratamientos son más efectivos, menos invasivos y con resultados duraderos.
Si quieres cuidar la salud postural y el bienestar futuro de tu hijo, una revisión podológica a tiempo puede marcar la diferencia.
Especialistas en podología y estudio de la pisada










