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Fascitis plantar y espolón calcáneo, ¿En que se diferencian

Fascitis plantar y espolón calcáneo, ¿En que se diferencian?

La fascitis plantar y el espolón calcáneo son dos afecciones comunes que afectan al pie y que a menudo se confunden entre sí. Ambas pueden causar dolor en el talón, pero tienen diferentes causas y tratamientos.

Si alguna vez te has preguntado si tu dolor en el talón es resultado de una fascitis plantar o de un espolón calcáneo, este artículo es para ti. Vamos a hablaros de cada una de estas condiciones, sus síntomas, causas y tratamientos, para ayudarte a comprenderlas mejor y saber cuándo es el momento de buscar ayuda profesional.

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascitis plantar es una inflamación de la fascia plantar, una banda gruesa de tejido que conecta el talón con los dedos del pie. Esta afección suele causar dolor en el talón, especialmente al dar los primeros pasos del día o después de periodos de inactividad. Es común entre los corredores y personas que pasan mucho tiempo de pie, y a menudo es el resultado de un uso excesivo o de un trauma repetitivo.

Causas de la fascitis plantar

La fascitis plantar puede ser causada por una variedad de factores, y comprender estas causas puede ser crucial para su prevención y tratamiento. Entre los factores que pueden desencadenar esta afección, se incluyen:

Uso excesivo

Participar en actividades que implican estar mucho tiempo de pie o caminar largas distancias puede tensar la fascia plantar. Esto es especialmente común en personas que practican deportes de alto impacto, como correr o hacer saltos, ya que el estrés repetitivo puede causar microdesgarros en la fascia plantar, lo que lleva a la inflamación y al dolor.

Las ocupaciones que requieren estar de pie durante largos períodos, como la de los profesores o los trabajadores de la hostelería, también pueden aumentar el riesgo de desarrollar fascitis plantar.

Calzado inadecuado

Usar zapatos que no ofrecen suficiente soporte o amortiguación puede contribuir significativamente al desarrollo de la fascitis plantar. Los zapatos con suelas demasiado finas o que no proporcionan un buen soporte para el arco pueden aumentar el estrés en la fascia plantar.

Además, usar tacones altos durante períodos prolongados puede acortar el tendón de Aquiles, lo que aumenta la tensión en la fascia plantar. Por otro lado, usar zapatos demasiado grandes o que no se ajustan bien también puede afectar la mecánica del pie, contribuyendo al desarrollo de esta afección.

Problemas biomecánicos

Ciertas condiciones biomecánicas pueden predisponer a una persona a desarrollar fascitis plantar. Por ejemplo, las personas con pies planos o arcos altos tienen una distribución del peso y una alineación del pie que pueden poner un estrés adicional en la fascia plantar.

Otros problemas biomecánicos, como la pronación excesiva, en la que el pie gira demasiado hacia adentro al caminar o correr, también pueden contribuir al desarrollo de la fascitis plantar.

Estas condiciones alteran la forma en que el pie distribuye la carga, lo que puede tensar y dañar la fascia plantar con el tiempo.

Aumento de peso

El aumento de peso, ya sea por el embarazo, la obesidad o simplemente ganar unos kilos de más, puede añadir presión extra sobre la fascia plantar, contribuyendo a su inflamación.

El exceso de peso aumenta la carga que los pies deben soportar, y esta carga adicional puede sobrecargar la fascia plantar, especialmente si el peso se gana rápidamente o si la persona ya tiene otros factores de riesgo. Mantener un peso saludable es una forma importante de reducir el riesgo de desarrollar fascitis plantar y de aliviar los síntomas si ya se ha desarrollado la afección.

Otras causas

Además de estas causas principales, otros factores como la edad avanzada, que puede llevar a una disminución de la elasticidad de la fascia plantar, y la falta de estiramiento o calentamiento adecuado antes de la actividad física también pueden contribuir al desarrollo de la fascitis plantar.

Es importante identificar y abordar estos factores de riesgo para prevenir y tratar esta afección dolorosa.

Síntomas de la fascitis plantar

El síntoma más común de la fascitis plantar es el dolor en el talón, que a menudo se describe como punzante o ardiente. Este dolor suele ser más intenso por la mañana o después de periodos de inactividad. El dolor puede disminuir con la actividad, pero a menudo regresa después de un ejercicio prolongado o al final del día.

¿Qué es el espolón calcáneo?

El espolón calcáneo es una protuberancia ósea que se forma en el hueso del talón. A menudo, el espolón calcáneo se asocia con la fascitis plantar, pero son dos condiciones distintas.

El espolón calcáneo se desarrolla cuando hay una acumulación de depósitos de calcio en el área donde la fascia plantar se une al hueso del talón. Aunque el espolón en sí no siempre causa dolor, puede ser un signo de tensión en la fascia plantar o en otros tejidos del pie.

Causas del espolón calcáneo

El espolón calcáneo se desarrolla como resultado de una tensión excesiva o de un trauma en el área donde la fascia plantar se une al hueso del talón. Las causas incluyen:

  • Fascitis plantar crónica: La inflamación crónica de la fascia plantar puede llevar al desarrollo de un espolón calcáneo. ya que la tensión repetitiva puede llevar a la acumulación de depósitos de calcio en el talón.
  • Actividad excesiva: actividades que ejercen tensión repetitiva en el pie, como correr o estar de pie por largos periodos, pueden contribuir a la formación de un espolón calcáneo.
  • Problemas biomecánicos: Al igual que con la fascitis plantar, problemas como pies planos o arcos altos pueden aumentar el riesgo de desarrollar un espolón calcáneo.
  • Edad: Con el envejecimiento, el tejido del pie puede volverse más delgado y menos elástico, lo que aumenta el riesgo de lesiones y de desarrollo de un espolón calcáneo.
  • Sexo: Las mujeres tienden a desarrollar espolones calcáneos con mayor frecuencia que los hombres, posiblemente debido a factores como el uso de calzado inadecuado, como zapatos de tacón alto.
  • Actividad física: Algunas actividades físicas, como el atletismo o el baile, pueden ejercer una presión adicional en el talón y aumentar el riesgo de desarrollar un espolón calcáneo.
  • Enfermedades metabólicas: Condiciones como la diabetes o la gota pueden aumentar el riesgo de desarrollar espolones calcáneos, ya que pueden afectar la estructura y función de los tejidos en el pie.
  • Traumatismos: Lesiones en el talón, ya sean agudas o acumulativas, pueden desencadenar la formación de un espolón calcáneo.

Síntomas del espolón calcáneo

El espolón calcáneo puede no causar síntomas, pero cuando lo hace, el dolor suele ser similar al de la fascitis plantar. Es decir, el dolor se localiza en el talón y puede ser más intenso por la mañana o después de periodos de inactividad. Sin embargo, el dolor del espolón calcáneo tiende a ser más localizado y puede empeorar con actividades como correr o saltar.

Diferencias clave entre la fascitis plantar y el espolón calcáneo

A pesar de que ambas afecciones pueden causar dolor en el talón, existen diferencias clave entre la fascitis plantar y el espolón calcáneo.

La fascitis plantar se caracteriza por la inflamación de la fascia plantar, mientras que el espolón calcáneo es una protuberancia ósea que se desarrolla en el hueso del talón. Además, el dolor de la fascitis plantar tiende a ser más generalizado y puede mejorar con la actividad, mientras que el dolor del espolón calcáneo suele ser más localizado y puede empeorar con la actividad.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico

El diagnóstico de ambas afecciones suele implicar un examen físico y una revisión del historial médico. En algunos casos, se pueden utilizar radiografías u otras pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico. Es importante destacar que el espolón calcáneo a menudo se detecta en radiografías, incluso en personas que no experimentan dolor en el talón.

Tratamiento

El tratamiento de la fascitis plantar y del espolón calcáneo suele ser conservador e incluye:

  • Descanso: Evitar actividades que empeoren el dolor.
  • Aplicación de hielo: Aplicar hielo en el área afectada puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor.
  • Ejercicios de estiramiento: Estirar la fascia plantar y el tendón de Aquiles puede ayudar a aliviar el dolor y prevenir futuras lesiones.
  • Calzado adecuado: Usar zapatos que ofrezcan soporte y amortiguación puede ayudar a reducir el estrés en el talón.
  • Ortesis: Las ortesis, o plantillas personalizadas, pueden ayudar a aliviar el dolor y corregir problemas biomecánicos.

En casos más graves, se pueden considerar otros tratamientos como la terapia física, o incluso la cirugía.

El tratamiento con láser de baja intensidad, como el láser FX 635, ha demostrado ser efectivo para tratar el dolor agudo y crónico del pie. Esta tecnología utiliza bioestimulación indolora para reducir el dolor y la inflamación, promoviendo la regeneración celular. El láser es una excelente opción para aquellos que buscan un tratamiento no invasivo y efectivo para la fascitis plantar y el espolón calcáneo.

Prevención

La prevención de la fascitis plantar y del espolón calcáneo implica:

  • Uso de calzado adecuado: Usar zapatos que ofrezcan soporte y amortiguación puede ayudar a prevenir el desarrollo de estas afecciones.
  • Mantener un peso saludable: Mantener un peso saludable puede reducir el estrés en el talón y la fascia plantar.
  • Evitar el uso excesivo: Evitar actividades que pongan un estrés excesivo en el pie puede ayudar a prevenir estas afecciones.
  • Realizar ejercicios de estiramiento: Estirar la fascia plantar y el tendón de Aquiles puede ayudar a prevenir la fascitis plantar y el espolón calcáneo.

Fascitis plantar y espolón calcáneo

La fascitis plantar y el espolón calcáneo son afecciones del pie que pueden causar un dolor significativo en el talón, pero es importante entender que son diferentes en su origen y manifestación. Mientras que la fascitis plantar se debe a la inflamación de la fascia plantar, el espolón calcáneo es una protuberancia ósea que se desarrolla en el hueso del talón. Aunque ambos pueden causar molestias similares, es fundamental distinguir entre ellos para poder optar por el tratamiento más adecuado.

Si experimentas dolor en el talón, ya sea al dar los primeros pasos del día, después de periodos de inactividad, o durante actividades intensas, es importante que consultes a un profesional. Identificar correctamente si el dolor es causado por una fascitis plantar o por un espolón calcáneo es el primer paso para obtener el alivio que necesitas.

En Carmen Moral Clínica Podológica, estamos especializados en el diagnóstico y tratamiento de estas y otras afecciones del pie. Ofrecemos servicios integrales, como el estudio biomecánico, la elaboración de plantillas personalizadas y el tratamiento con láser de baja intensidad, para proporcionar a nuestros pacientes soluciones efectivas y no invasivas.

Si tienes dudas o necesitas asesoramiento, no dudes en contactarnos. Estamos aquí para ayudarte a mantener tus pies saludables y sin dolor.

Carmen Moral Autor
Carmen Moral es licenciada en medicina y cirugía por la Universidad de Zaragoza y Bachelor in Podiatry por Westminster University London, y es uno de los podólogos en Zaragoza de mayor prestigio.

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